CAPÍTULO 41

Primal Scream: Screamadelica

 

 

Diseño e Ilustración: Paul Cannell

Fecha de edición: 23 de septiembre de 1991

Discográfica: Creation

 

Aunque casi nadie parece haber reparado en ello, en 1991 todos los astros se conjuraron para dar lugar a una de las cosechas de discos más apabullante de las últimas décadas, sino la que más. En aquellos doce meses se publicaron, entre otros, Nevermind de Nirvana, Out of Time de R.E.M., Bandwagonesque de Teenage Fanclub, Weld de Neil Young, Blue Lines de Massive Attack, Hymns to the Silence de Van Morrison, Loveless de My Bloody Valentine, Achtung Baby de U2 o Screamadelica de Primal Scream. Sin embargo, ninguna portada como la de este último representaría mejor lo que pasaba entonces en el mundo de la música, la revolución del acid house de finales de los 80, lo que en el Reino Unido se dio en llamar ‘el Segundo Verano del Amor’ (el primero había tenido lugar en San Francisco en 1967, 21 años antes). De hecho, de todos aquellos discos –con la posible excepción de Nevermind–, la imagen que más se identifica con su contenido es la que revestía Screamadelica, el álbum que revivió la carrera de un grupo entonces balbuciente, el disco que les ha permitido llegar bien vivos hasta el día de hoy. Curioso, cuando menos. Sigue leyendo

CAPÍTULO 31

The Cars: Candy-O

 

 

Ilustración: Arturo Vargas

Concepto: David Robinson

Diseño y Dirección Artística: Ron Coro & Johnny Lee

Fotografía: David Robinson y Jeff Albertson

Fecha de edición: 13 de junio de 1979

Discográfica: Elektra

 

Si tu grupo se llama The Cars (Los coches) y pones, ejem, coches en las portadas de tus discos, no es que se pueda considerar precisamente la idea más brillante y afortunada. Pero así ocurrió con los seis discos de la banda de Boston de finales de los 70 y la década de los 80, con la excepción de Shake It up (1981) y Panorama (1980), aunque este último llevaba en su lugar algo relacionado con el tema: una bandera a cuadros de las que se utilizan en las carreras de coches para indicar que se ha cruzado la meta. Lo más curioso es que esos diseños no se los encargaron a nadie: el verdadero responsable fue David Robinson, baterista y ‘director artístico’ del grupo. Por desafortunada que parezca su idea de ilustrar la parte visual del grupo con ‘coches’, lo cierto es que las cubiertas de sus álbumes escapan a lo previsible, a la vulgaridad y, además, en un caso en concreto ha quedado como una de las más afortunadas de la historia del rock: la de Candy-O, su segundo disco de 1979. Sigue leyendo

CAPÍTULO 21

Kraftwerk: Autobahn

 

 

Diseño: Desconocido (versión alemana: Emil Schult)

Fecha de edición: 1 de noviembre de 1974

Discográfica: Philips/Vertigo

 

En 1932 se inauguró la primera autopista europea con un tramo cerrado de unos 20 km. para automóviles, de dos carriles para cada sentido de la circulación, sin intersecciones y con pasos elevados, que unía las ciudades de Colonia y Bonn. Cuando se construyó la A555, ya existía la palabra ‘autobahn’ (autopista), aunque en un principio se le dio el nombre de ‘kraftwagenstrasse’ (calle para automóviles). El 6 de agosto de aquel año, el alcalde de Colonia Konrad Adenauer dejó esta frase para la posteridad: “Así serán las carreteras del futuro”. Hoy, los 13.000 kilómetros de autopistas alemanas son uno de los emblemas de su prosperidad, con muchos tramos en los que no hay límites de velocidad. Sigue leyendo

CAPÍTULO 11

Syd Barrett: The Madcap Laughs

 

 

Diseño: Storm Thorgerson

Fotografía: Mick Rock

Fecha de edición: 3 de enero de 1970

Discográfica: Harvest

 

Tanto Storm Thorgerson como Aubrey Powell habían coincidido con Syd Barrett y parte de sus compañeros de Pink Floyd en sus años de juventud. Cuando Pink Floyd pensó en alguien para diseñar sus portadas, lo primero que se les pasó por la cabeza a sus componentes fue contar con aquellos dos amigos, que poco después fundarían su propia empresa, Hipgnosis. Sigue leyendo

CAPÍTULO 1

Bob Dylan: Bringing It All Back Home

Diseño y fotografía: Daniel Kramer

Dirección artística: John Berg

Fecha de edición: 27 de marzo de 1965

Discográfica: Columbia

No bastaba con presentar sus primeras canciones electrificadas. Desde aquella actuación en la que le gritaron Judas por dar paso a canciones con guitarras eléctricas, estaba claro que no había vuelta atrás. Dylan estaba ya en otra cosa y su nuevo álbum tendría que llevar esa marca que lo distinguiera de los anteriores ya desde su cubierta. Adiós a los retratos de sus cuatro discos anteriores, hola a una imagen distinta, rompedora. Sigue leyendo