CAPÍTULO 31

The Cars: Candy-O

 

 

Ilustración: Arturo Vargas

Concepto: David Robinson

Diseño y Dirección Artística: Ron Coro & Johnny Lee

Fotografía: David Robinson y Jeff Albertson

Fecha de edición: 13 de junio de 1979

Discográfica: Elektra

 

Si tu grupo se llama The Cars (Los coches) y pones, ejem, coches en las portadas de tus discos, no es que se pueda considerar precisamente la idea más brillante y afortunada. Pero así ocurrió con los seis discos de la banda de Boston de finales de los 70 y la década de los 80, con la excepción de Shake It up (1981) y Panorama (1980), aunque este último llevaba en su lugar algo relacionado con el tema: una bandera a cuadros de las que se utilizan en las carreras de coches para indicar que se ha cruzado la meta. Lo más curioso es que esos diseños no se los encargaron a nadie: el verdadero responsable fue David Robinson, baterista y ‘director artístico’ del grupo. Por desafortunada que parezca su idea de ilustrar la parte visual del grupo con ‘coches’, lo cierto es que las cubiertas de sus álbumes escapan a lo previsible, a la vulgaridad y, además, en un caso en concreto ha quedado como una de las más afortunadas de la historia del rock: la de Candy-O, su segundo disco de 1979.

 

 

David Robinson nació el 2 de abril 1949 en Woburn, Massachusetts, siendo el único componente de The Cars con raíces en la ciudad en la que el grupo se afincó, Boston. Se le conoce sobre todo por su trabajo en el grupo, pero Robinson, que ahora vive en la costa norte de la ciudad y solo sale para las ocasionales giras de reunión de la banda, ha sido dueño de un restaurante y una joyería, y hoy tiene su propia galería de arte en Massachusetts.

 

 

El baterista comenzó su carrera musical a los 15 años con su banda del instituto, The Rising Tide. Marcado por un concierto de Iggy Pop & The Stooges al que asistió en 1970, había decidido dejar las bandas locales de Boston con las que había tocado para buscar a Jonathan Richman y proponerle formar un grupo. No tuvo que alejarse mucho de allí, ya que Richman se pasó un día por la tienda de discos Record City en la que Robinson trabajaba en la Plaza Kenmore de Boston. Richman quería poner un anuncio para encontrar un baterista y bajista para su banda. Robinson lo reconoció inmediatamente, pues lo había visto tocar en solitario, así que le comentó que si en alguna ocasión pensaba montar un grupo, a él le encantaría ser el baterista. Dicho y hecho, Richman le aseguró que acababa de conseguir su oportunidad.

 

(El resto del capítulo puede leerse en Líneas paralelas. 50 portadas esenciales del rock, escrito por Xavier Valiño y publicado por la Editorial Milenio en noviembre de 2019)

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