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El portal de Red Bull publica hoy una entrevista con Xavier Valiño con motivo de la edición del libro Líneas paralelas. 50 portadas esenciales del rock. Este es su texto:

¿Qué valor tienen las portadas de discos en la era del streaming?

Por David Saavedra
Entrevistamos a Xavier Valiño, autor de los libros ‘La cara oculta de la luna’ y ‘Líneas paralelas. 50 portadas esenciales del rock’ para indagar en este arte ligado a la música popular.
Xavier Valiño, gallego residente en Canarias, vivió la Movida madrileña de primera mano y plasmó lo visto en sus primeros fanzines estudiantiles, aunque ya había roto las ondas radiofónicas a los 13 años en Radio Popular de Lugo . Desde entonces, ha estado en todas las facciones del periodismo musical. En los últimos años ha publicado dos importantes libros sobre Golpes Bajos y Elvis Costello, que se podrían añadir, entre otros, a su seminal obra sobre un fenómeno gallego como fue el Rock Bravú, allá por 1999.
Pero donde Valiño es un verdadero especialista es en las portadas de discos, algo que comenzó con su tesis doctoral, que dedicó al efecto de la censura en los discos publicados en España durante el Franquismo. De allí salió su libro ‘Veneno en dosis camufladas’ en 2011 y, como nos contará en breve, ‘La cara oculta de la luna’ (2016) y ‘Líneas paralelas. 50 portadas esenciales del rock’ (2019), todas ellas publicadas por la Editorial Milenio y obras fundamentales para indagar en todo lo que hay detrás de algunas de las carátulas más (y menos) conocidas de la Historia. Le abordamos para hablar sobre todo ello y esto fue lo que nos contó.
¿Qué sentido y valor le concedes a las portadas de discos en la era del streaming?
“Hagamos un poco de trampa. Personalmente, les doy el mismo valor que cuando no había streaming. Para mí, acompañan a las canciones, a la obra de su autor, redondeando todo un concepto. Pero si nos atenemos a la realidad, lo cierto es que no representan lo mismo que significaron en su día. La prueba es palpable: piensa en una canción de Pink Floyd y subconscientemente en tu cabeza aparece la imagen de la portada que envolvía el disco en el que venía incluida. Piensa en una canción de C. Tangana y, probablemente, no la identifiques con su portada (aunque puede que sí de su vídeo)”.
Portada de 'The Dark Side Of The Moon', de Pink Floyd (1973).
Portada de ‘The Dark Side Of The Moon’, de Pink Floyd (1973).
¿El hecho de que el producto físico ya no sea el hegemónico ha repercutido en que, al no necesitar de un reclamo visual, el arte asociado al mismo se cuide menos?
“No creo que sea así. Desde luego, el presupuesto que se le dedica no es el mismo del que gozaron los grandes diseñadores de los años 70, pero que no haya ni la milésima parte de ese dinero no quiere decir que no se cuide o que no haya grandes portadas, grandes diseños, grandes vídeos. Sabemos también que la estrechez económica agudiza el ingenio. Sigue habiendo grandes diseñadores y grandes trabajos, pero está claro que su repercusión no es la misma”.
¿Se puede haber perdido todo aquel componente de misterio casi litúrgico, las historias en torno a las portadas míticas?
“Cierto. Cuando uno se hacía con un disco físico, que costaba porque había que ir a por él o te lo tenían que enviar a casa, además del desembolso económico que representaba, se lo ponía una y otra vez, hasta escuchar las canciones muchas veces y hacerse con ellas. Y, con el envoltorio en las manos, se escudriñaba cada detalle, de la portada, la contraportada, los libretos, los encartes interiores… Se prestaba más, desde luego, que una imagen en el teléfono o en el ordenador”.
Portada de 'London Calling', de The Clash (1979).
Portada de ‘London Calling’, de The Clash (1979).
¿Cuáles son tus portadas de discos favoritas de todos los tiempos?
“Difícil elección. Nunca me lo había planteado así. Por decir alguna de las que aparecen en mis libros, destacaría las de ‘London Calling’ de The Clash‘Island Life’ de Grace Jones y ‘A Broken Frame’ de Depeche Mode por la fuerza de sus imágenes. Me gustan especialmente aquellas que se escapan a una superficie cuadrada y optan por otros formatos, como el mechero de ‘Catch A Fire’ de Bob Marley, la lata de tabaco de ‘Ogden’s Nut Gone Flake’ de Small Faces, el disquete de ‘Blue Monday’ de New Order, la caja de medicinas de ‘Ladies And Gentlemen We’re Floating in Space’ de Spiritualized o la lata de cinta cinematográfica de ‘Metal Box’ de Public Image Ltd. Como dibujos, pinturas e ilustraciones me quedo con ‘Autobahn’ de Kraftwerk, ‘Abraxas’ de Santana (una pintura de Mati Klarwein) o ‘Music From Big Pink’ de The Band (hecho por Bob Dylan) y el huevo frito o sol derretido psicodélico de ‘Screamadelica’ de Primal Scream“.
Portada de 'Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space', de Spiritualized (1997).
‘Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space’, de Spiritualized (1997).
¿Y diseñadores de portadas?
“Es difícil mencionar algún diseñador que no sean los más evidentes, como Hipgnosis, pero me quedo con su trabajo con Peter Gabriel, que no suele ser el más citado. Y, por supuesto, Peter Saville y su trabajo para el sello Factory. Y, aunque no sea un diseñador, me gustaría destacar el trabajo de Morrissey manteniendo una línea en todas las portadas de su grupo The Smiths”.
Portada del maxisingle 'Blue Monday', de New Order (1983).
Portada del maxisingle ‘Blue Monday’, de New Order (1983).
¿Alguna portada/ diseñador del siglo XXI que te guste especialmente?
“Me gusta lo que ha hecho Jamie Hewlett dándole una unidad a toda la producción de Gorillaz, que no solo se limita a las portadas, sino que empezó diseñando a los personajes y, después, a todo lo que rodea a la imagen del grupo (videoclips, visuales de los conciertos…)”
Portada de 'Demon Days', de Gorillaz (2005).
Portada de ‘Demon Days’, de Gorillaz (2005).
Suele haber estéticas determinadas asociadas a cada estilo de música. ¿Cuál es tu opinión -si la tienes- sobre las portadas actuales de música urbana, rap, trap…?
“Hay mucha creatividad en el mundo del diseño del rap, aunque también mucha ostentación gratuita, pero eso va intrínseco a una parte del rap. También la hay en la música urbana, tanto en la parte de las portadas de discos como en los vídeos. Tiene que ver, también, con que hay más dinero de por medio para llevar a cabo las ideas, dado que es la música que más vende y más se consume”.
Portada de 'The Blueprint 3', de Jay-Z (2009).
Portada de ‘The Blueprint 3’, de Jay-Z (2009).
¿Qué te ha llevado a dedicar dos libros -con todo el tiempo de tu vida que eso conlleva- a las portadas de discos?
“Todo surgió a raíz de un libro anterior, ‘Veneno en dosis camufladas. La censura en los discos de pop-rock durante el franquismo’. Fue al comprobar que se habían alterado determinadas portadas en España para que pudieran autorizarse que descubrí cómo se habían hecho algunas de ellas, y entonces llegué a la conclusión de que ahí había probablemente historias muy interesantes y lo suficientemente curiosas por descubrir. Empecé a contactar con diseñadores, fotógrafos e ilustradores y me di cuenta de que tenían -y querían- mucho que contar y nadie les había preguntado”.
¿Cuáles son los hallazgos, las revelaciones que más te han sorprendido al investigar la historia de todas estas carátulas?
“La cantidad de datos que nadie había sacado a la luz. Incluso en aquellas portadas de las que se había documentado su realización en algún momento, había detalles en los que nadie había reparado, conexiones con otras carátulas, con otros artistas, referencias que se habían puesto ahí, algunas intencionadas y otras no, en las que ni sus propios autores habían reparado. Cada uno de esos descubrimientos -e invito a descubrirlos en mis libros- era como un regalo, un tesoro inesperado que compensaba todo el tiempo y esfuerzo que le estaba dedicando”.
¿Hay portadas de discos que puedan tener un valor similar a las grandes obras de arte, a un cuadro de Van Gogh o Mondrian, por ejemplo?
“Estamos hablando de otro tipo de arte, un arte puesto al servicio de un producto de consumo. Al entenderse así, es difícil que nadie le vaya a conceder el mismo rango. Pero hay obras muy valiosas, que podrían tener entidad por sí mismas y cotizarse o valorarse como tales. De hecho, hay algunos originales de portadas (‘Music From Big Pink’ de The Band, por ejemplo) que se han subastado y alcanzado grandes sumas de dinero. En el caso que he citado, más por haberlo firmado Bob Dylan que por su valor artístico”.
Portada de 'Music From Big Pink', de The Band (1968).
Portada de ‘Music From Big Pink’, de The Band (1968).
En el prólogo de ‘Líneas paralelas’, tu compañero Luis Lapuente te tira el guante para que escribas un volumen dedicado a discos españoles. ¿Lo harás?
“Se podría hacer, pero requeriría mucho más tiempo y esfuerzo del que he invertido en estos dos libros. Primero, porque nadie se ha preocupado por ello hasta ahora, con lo que habría que partir de cero. Y, segundo, porque, a diferencia del extranjero, donde los diseñadores estuvieron siempre o casi siempre acreditados, aquí nunca se les dio ese reconocimiento, al menos en los 60 y parte de los 70. Sí se ha hecho así desde entonces, y por eso conocemos la obra completa de autores como, por ejemplo, Javier Aramburu, sin duda el diseñador español con una obra más personal, con unas señas de identidad propias y un trabajo enormemente creativo”.
Portada de 'La Cruz', de Fuerza Nueva (2019).
Portada de ‘La Cruz’, de Fuerza Nueva (2019).

 

Este es el enlace al artículo.

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